Factores que contribuyen al uso inadecuado de antibióticos

Buenas intenciones
 
Muchos médicos piensan que los antibióticos siempre son la mejor opción para ofrecer a un paciente. El temor a las consecuencias de no prescribir los antibióticos, con frecuencia innecesarios, lleva a veces al médico a prescribirlos, justifi cando su conducta en ciertas enfermedades con el argumento de la prevención de complicaciones o posibles secuelas y al mismo tiempo con el argumento que los antibióticos no producen ningún daño. Todo esto hace de los antibióticos los denominados “fármacos del miedo” o “los medicamentos mágicos o milagrosos”.
Presión del paciente
 
 López-Furtz en su capítulo “Factores culturales y sociales que determinan la prescripción de antibióticos” describe en detalle este fenómeno por el cual el paciente presiona la prescripción de antibióticos. Cumple un papel importante la concepción mágica sobre su poder curativo, la relación arraigada entre fi ebre, infección y gravedad clínica y la búsqueda permanente por el “nuevo antibiótico”. Lo preocupante es que Buttler y cols.  demostraron en un estudio sobre la prescripción de antibiótico en infecciones respiratorias altas, que si el médico percibía que el paciente esperaba recibir un antibiótico, la prescripción aumentaba hasta diez veces. Además, muchas veces se piensa que si el paciente no recibe la prescripción antimicrobiana decidirá ir a  consultar a otro médico que cumpla su demanda.
Presión de tiempo
 El tiempo de la consulta médica y de valoración de pacientes en los diferentes sistemas de salud ha disminuido, lo que dificulta no sólo un mejor diagnóstico sino en caso de considerar que no se requiere antibióticos, probablemente demandará más tiempo la justificación ante el paciente, por lo que muchas veces se opta por el camino más fácil: la prescripción de la receta. “Hacer una receta por un antibiótico toma 1 minuto, explicar al paciente que no requiere antibióticos puede tomar mucho tiempo”
 
 
Incertidumbre diagnóstica 
 la prescripción de antibióticos en la práctica general se basa con frecuencia en el diagnóstico clínico de infecciones con un alto grado de incertidumbre diagnóstica, lo que supone una incertidumbre adicional ya que, antes de afrontar la decisión de prescribir un antibiótico, el médico debe evaluar si el cuadro clínico es de origen bacteriano o no. En muchas ocasiones se decide administrar antibióticos por la existencia de incertidumbre diagnóstica, y no por haber diagnosticado una infección bacteriana.
 Tomado de: Uso prudente de antibióticos en instituciones prestadoras de servicio. Secretaria Distrital de Salud de Bogotá, D.C. Direcion de salud publica.  
Factores que contribuyen al uso inadecuado de antibióticos
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