Enfermedad de Chagas

El Mal de Chagas se inició como una enfermedad huérfana de poblaciones pobres, rurales y olvidadas en América Latina, donde es endémica en un total de 22 países.

Millones de personas han desarrollado la enfermedad y han muerto tras ser infectadas por _Trypanosoma cruzi_, parásito que es transmitido por la picadura de un insecto triatomino, conocido como  “Chipo” en Venezuela; “Chirimacha” en Perú  y  “vinchuca” en Chile y Argentina.

En un suplemento especial sobre la enfermedad de Chagas publicado en Junio último por la revista Nature, los autores José Rodrigues Coura y Pedro Albajar Viñas, advierten que la urbanización en América Latina introdujo nuevos riesgos, como la transmisión del _T. cruzi_ a través de transfusiones de sangre. Según la OMS, en 1960 fueron 7 millones los casos de Chagas asociados a esta causa en América Latina, y si bien ahora hay mayor control, el riesgo persiste en algunos países de la región.

Pero hay más retos. La enfermedad de Chagas también representa un nuevo desafío epidemiológico, económico, social y político para numerosos países no endémicos que tienen un intercambio  significativo de población con América Latina. El insecto vector del parásito puede viajar largas distancias en el equipaje de individuos que salen de países endémicos. Así, hoy se estima que las personas infectadas superan las 300.000 en Estados Unidos, 5.500 en Canadá, 80.000 en Europa y el Pacífico occidental, 3.000 en Japón y 1.500 en Australia.

“Esto muestra la necesidad de mejorar la información y los sistemas de vigilancia a nivel nacional y supranacional, implementar cuidados médicos para los pacientes con enfermedad de Chagas en países no endémicos, interrumpir la transmisión vertical, implementar controles adicionales en los bancos de sangre y en los trasplantes de órganos, e incluir un diagnóstico diferencial para el Chagas dentro de la medicina del viajero”, concluyen los autores.

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