CITOMEGALOVIRUS (CMV)

Introducción

El citomegalovirus (CMV) también conocido como  virus citomegálico, es un virus DNA el cual pertenece a la familia de los Herpes virus junto con otros 7 virus, siendo de la misma familia del virus de la varicela-zoster, el herpes simple y el virus Epstein Barr entre otros.   Su nombre se debe  al aumento de tamaño que sufren en las células infectadas por este virus.

El CMV es un virus ubicuo (es decir que esta presente en todos lados  al mismo tiempo) con amplia  distribución en todas las regiones y climas del mundo.  Puede ser transmitido de persona a persona a través de secreciones (orina, saliva) transmisión sexual (semen, secreciones vaginales) de madre a hijo durante el embarazo, durante el parto y a través de la leche materna y por transfusiones de sangre o trasplante de órganos.  El virus se propaga rápidamente dentro del círculo hogareño y en centros de atención pediátricos (guarderías, escuelas, hospitales)

Epidemiología

Más del 90% de la población adulta en el mundo ha adquirido la infección por CMV, y la gran mayoría ha cursado asintomático y no ha requerido ningún tipo de tratamiento.

Una vez  que se ha adquirido la infección por CMV,  este permanecerá latente  dentro de los leucocitos (células blancas de la sangre) de por vida, pudiendo reactivarse en caso de cursar con alguna enfermedad que cause inmunocompromiso (cáncer, VIH-SIDA, trasplantes)

La infección se adquiere principalmente durante la infancia, principalmente en el primer año de vida, sobre todo en bebés que son alimentados con seno materno.

Sintomas

La gran mayoría de todas las infecciones por CMV no dan ningún síntoma, cuando los dan estos por lo general son leves, similares a un resfriado, y solo en raras ocasiones puede ser una enfermedad grave sobre todo en determinados grupos de personas de alto riesgo como bebés prematuros cuyas madres se infectan durante el embarazo, niños o adultos cuyos sistemas inmunitarios han sido debilitados por una enfermedad o tratamiento farmacológico, como los receptores de trasplantes de órganos, cáncer  o las personas infectadas por el VIH.

Los síntomas de infección por CMV varían en función de la edad y del estado de salud de la persona infectada y de cómo se haya producido la infección, en general todos cursan asintomáticos pero algunos pueden llegar a presentar datos de enfermedad.

En algunos bebés que adquieren la infección durante el embarazo  pueden presentar  síntomas desde el nacimiento, los cuales pueden incluir: parto prematuro, tamaño reducido para la edad gestacional, ictericia, hígado y bazo engrosados, microcefalia (cabeza pequeña), convulsiones, erupciones y dificultades para comer. Estos bebés también corren más riesgo de desarrollar problemas auditivos, visuales, neurológicos y evolutivos.

Algunos bebés y niños pequeños infectados posterior al nacimiento pueden desarrollar neumonía, hepatitis, o erupciones cutáneas.

Los niños mayores o los adolescentes que contraen la infección por CMV pueden presentar síntomas similares a los de las mononucleosis, incluyendo fatiga, dolores musculares, dolor de cabeza, fiebre e hígado y bazo engrosados. Estos síntomas suelen ser leves y generalmente duran solo entre dos y tres semanas.

En las personas que han recibido trasplantes de órganos o con sistemas inmunitarios debilitados, el CMV puede provocar infecciones graves. En las personas con SIDA o VIH, la infección por CMV puede afectar a los pulmones, el sistema nervioso, el tubo digestivo y los ojos, pudiendo provocar ceguera.

Diagnóstico

Para el diagnóstico de infección por CMV lo mas común es solicitar un perfil de TORCH (Toxoplasma, Otros como Sifilis y VIH, Rubeola, Citomegalovirus y Herpes simple)  donde se determinan anticuerpos IgG e IgM, donde IgG representaría anticuerpos de memoria reflejando una infección pasada es decir que muy seguramente adquirimos alguna vez la infección como el 90% de la población adulta y estos anticuerpos permanecerán positivos el resto de nuestra vida, los anticuerpos IgM indican una infección reciente o activa lo que no significa necesariamente que estemos enfermos o que necesitemos algún tratamiento para este virus. La producción de IgM inicia a las 4 a 7 semanas de adquirida la infección  y persisten hasta 16 a 20 semanas después.

Existen otras pruebas diagnósticas mas sofisticadas como el cultivo viral,  Antigenemia y Reacción en Cadena de Polimerasa (PCR)

Tratamiento

Los únicos fármacos aprobados para el tratamiento del Citomegalovirus son Ganciclovir, Valganciclovir, Foscarnet, Cidofovir, todos ellos altamente tóxicos y con  muchos efectos adversos.

La gran mayoría de todas las infecciones por CMV no requieren ningún tratamiento antiviral.

Solo se recomienda el tratamiento en pacientes con características especiales, generalmente con algún tipo de inmunocompromiso como pacientes con VIH-SIDA, trasplantados, con cáncer como Leucemias, recién nacidos prematuros con afecion de sistema nervioso central.

Prevención de la infección por CMV

En la actualidad, no existe ninguna vacuna para prevenir la infección por CMV. En aquellas personas que están en contacto con niños regularmente, sobre todo las mujeres embarazadas o las que podrían quedarse embarazadas, lavarse las manos frecuentemente es una medida eficaz para reducir el riesgo de infección al exponerse al CMV.

Una madre con infección por CMV no debería dejar de amamantar a su bebé, ya que se considera que las ventajas de la lactancia materna superan los riesgos de contagiar el CMV al bebé, y es poco probable que este último desarrollara síntomas en el caso de que se infectara

El paciente con infección por CMV deberá ser tratado como todo paciente con las medidas de higiene universales como el lavado de manos, los niños no deberán ser excluidos de las escuelas o guarderias

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