Rinofaringitis (resfriado común o catarro)

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La gran mayoría de todas las infecciones respiratorias en los niños son ocasionadas por virus. Tal vez la más común de todas ellas y el primer motivo de consulta en niños menores de 5 años  sea el resfriado común o rinofaringitis, existen más de 200 virus capaces de provocar este cuadro caracterizado por escurrimiento nasal (rinorrea) además puede ir acompañado de  tos, estornudos, ojos rojos, dolor de garganta, malestar general (cuerpo cortado)  y en ocasiones fiebre.

Para las infecciones virales los antibióticos  no tienen ninguna utilidad como algunas personas lo creen (e incluso algunos médicos).  Los antibióticos no aliviaran en absoluto las molestias ocasionadas por un resfriado, es común escuchar gente que toma antibióticos cuando le duele la garganta, tiene tos o incluso le duele la cabeza.

Las infecciones virales en general se caracterizan por que son autolimitadas, es decir la gran mayoría de todas las infecciones virales curaran solas con y sin medicamentos. Los  medicamentos que usamos para las infecciones virales respiratorias no son para matar el virus ni curar la enfermedad,  son solo para tratar de aliviar los síntomas mientras dura el cuadro, la enfermedad durará lo mismo con y sin medicamentos.

“Un resfriado tratado sin antibióticos durará una semana, y con antibióticos 7 días”

Todos los medicamentos tienen efectos adversos, y los utilizados para aliviar los síntomas del resfriado no son la excepción, por lo que habría que valorar el uso de estos sobre todo en bebés menores de un año, siempre entre menos medicamentos utilicemos es mejor,  y tratándose de una enfermedad que curará sola habría que considerar su uso.

ESCURRIMIENTO NASAL (rinorrea)

El escurrimiento nasal o rinorrea es uno de los síntomas característicos del resfriado, puede llegar a ser muy molesto sobre todo para los bebés pequeños por que obstruye su nariz, les impide respirar, dormir y alimentarse adecuadamente, lo cual puede mantenerlos muy incomodos, la manera más efectiva y rápida para aliviar  la obstrucción nasal son los aseos nasales, existe gran variedad de soluciones para efectuarlos que pueden ir desde las caseras preparadas con agua con sal, infusiones de manzanilla, hasta las comerciales denominadas “Agua de mar” como Sterimar, Nasalub, etc. No es recomendable utilizar soluciones para aseos nasales que contengan medicamentos descongestivos,  asegurarse que solo contengan Cloruro de sodio (agua con sal) y algo de lubricante como el glicerol. Los aseos nasales con estas solución que pueden venir en presentación de gotas o spray deben utilizarse frecuentemente entre 4 a 6 veces durante el día y cuantas veces lo considere necesario para mantener la nariz limpia y desobstruida, en niños pequeños puede ayudarse de una perilla de hule para terminar de extraer la mucosidad de la nariz si esta es abundante.  En algunos casos su médico podrá recetar algún medicamento antihistamínico para tratar de disminuir la producción de moco

TOS

La tos es uno de los síntomas que más aterra a las mamás junto con la fiebre y la diarrea, irónicamente estos 3 síntomas son mecanismos de defensa de nuestro organismos que por sí solos no nos ocasionan daño,  de hecho  al considerarse mecanismos de defensa no deberíamos utilizar medicamentos que los quitaran. Aunque la mayoría de los medicamentos llamados “jarabes para la tos”  son mucolíticos y no tienen la finalidad de quitar la tos, existen medicamentos antitusígenos los cuales si inhiben el reflejo de la tos, estos últimos deberíamos evitar usarlos en pediatría. La mayoría de los medicamentos para la tos (como ambroxol, bromhexina, gauifenesina, etc) son considerados mucolíticos, su única finalidad es diluir flemas y secreciones para que puedan ser manejadas y expulsadas con mayor facilidad por el paciente, este mismo efecto lo obtendríamos de manera natural al beber abundantes líquidos, por eso es recomendable incrementar la ingesta de líquidos durante un resfriado.

FIEBRE

La fiebre no es una enfermedad, sino un síntoma o consecuencia de un padecimiento. Tanto las infecciones virales como las bacterianas pueden producir fiebre elevada y el grado de la fiebre no nos dice si una infección es bacteriana o viral.

El que un paciente tenga fiebre no quiere decir que deba recibir antibióticos

En si no deberíamos tratar de quitar la fiebre sino el malestar que esta pudiera ocasionar.

Si su niño tiene fiebre pero tiene buen aspecto, luce bien, juega, sonríe y no parece afectado no es necesario administrar ningún medicamento.

Si su niño tiene fiebre y además luce molesto, decaído, irritable, si ya habla y refiere dolor de cabeza, malestar general, entonces si está indicado administrar un medicamento para la fiebre/dolor como el Paracetamol o Ibuprofeno.

¿DEBO LLEVAR A MI HIJO AL MEDICO SI TIENE SINTOMAS DE RESFRIADO?

La mayoría de las veces no es necesario llevar a tu hijo al médico cuando cursa con un cuadro respiratorio de resfriado común, sin embargo muchos de los consultorios y áreas de urgencias de los sistema de salud están saturados por ser este un motivo muy frecuente de consulta, a la mayoría de las madres le angustia de sobremanera ver  a su hijo con fiebre o escucharlo toser. Hay que recordar que estos cuadros son autolimitados y remitirán en el mismo tiempo con y sin medicamentos, la mayoría de las veces con los cuidados generales y el control de la temperatura en su caso es suficiente para sobrellevar un resfriado sin complicaciones.

Siempre hay que estar muy alertas ante los signos de alarma en los niños, ya que así se trate del resfriado más común y leve, la posibilidad de complicaciones siempre está presente

Acuda inmediatamente con su médico si su hijo presenta alguno de los siguientes datos, o usted nota alguna otra situación que no le parezca correcta.

  • Su hijo es menor de 3 meses de edad.
  • El niño luce mal, enfermo y decaído
  • Se encuentra irritable, llora en demasía y no es  consolable
  • Decaimiento intenso, somnoliento, cuesta trabajo  mantenerlo despierto, luce desorientado o desconectado sin interactuar o      sin responder a estímulos
  • Rechaza el alimento y la vía oral
  • Dificultad para respirar, tiene respiraciones muy  rápidas y profundas
  • Tiene movimientos anormales o convulsiones
  • Datos de sangrado a cualquier nivel, orina, nariz, encías
  • Le brotan machas en su piel
  • Fiebre de más de tres días que en lugar de mejorar empeora

Hepatoesplenomegalia en estudio

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La hepatoesplenomegalia se define como el crecimiento anormal del bazo y el hígado mayor al tamaño normal esperado para la edad.1,2 El hígado normal puede palparse hasta 3 cm por debajo del borde costal derecho en el neonato, 2 cm en el lactante y 1 cm hasta la edad de 7 años.3 En general se estima que valores superiores a 3,5 cm en neonatos y a 2 cm en niños, obtenidos mediante la palpación realizada por debajo del borde costal derecho en la línea medio clavicular, son indicativos de hepatomegalia.4 El tamaño total del hígado se determina midiendo la distancia del borde superior, determinado por percusión, y el borde inferior, determinado por palpación, a nivel de la línea media clavicular; o bien por estudios de imagen considerando la longitud del eje vertical.5 El tamaño total del hígado a la semana de edad es de 4.5 a 5 cm, a los 12 años de 7 a 8 cm en los niños y de  6 a 6.5 cm en las niñas.3

El bazo normal puede palparse hasta 2 cm por debajo del borde costal izquierdo en los neonatos y lactantes menores de 6 meses.3 En el 30% de los neonatos, el 10 % de los niños y el 5% de los adolescentes sanos, el bazo se palpa 1-2 cm por debajo del borde costal izquierdo. Se dice que existe esplenomegalia cuando se palpa el bazo por debajo de 2 cm del reborde costal.5

Es importante recordar que la presencia de un hígado o un bazo palpables, no siempre indican hepatoesplenomegalia,  ya que esto puede ocurrir por desplazamiento del diafragma en caso de neumotórax o bien por anomalías ortopédicas tales como caja torácica estrecha o pectus excavatum. Otras fuentes de confusión son: masa retroperitoneal, quiste de colédoco, vesícula biliar distendida o un absceso perihepático. Una variante normal del lóbulo hepático derecho (lóbulo de Riedel) puede extenderse muy por debajo del reborde costal derecho y ser confundido con hepatomegalia; en este caso no existirán datos clínicos ni analíticos de alteración hepática. 1, 3, 5

La existencia anormal de estas visceromegalias, ya sea en forma aislada o combinada, frecuentemente es la manifestación local de una enfermedad sistémica. El crecimiento predominante de alguna de ellas depende habitualmente de la etiología del proceso, todo esto ocurre fundamentalmente por la cantidad de tejido retículo endotelial que ambos órganos contienen y su sistema común de drenaje venoso. 2

La frecuencia de esta condición no es bien conocida. Se estima que la demanda de atención en hospitales pediátricos  de pacientes con hepatoesplenomegalia sin etiología determinada es aproximadamente de 6 a  8 pacientes al año. 2, 6, 7

Se ha observado que la hepatoesplenomegalia sin etiología determinada afecta principalmente a lactantes y preescolares, y más de la mitad de los casos corresponden a etiología infecciosa. En los diagnósticos finales de hepatoesplenomegalia predominan los procesos infecciosos, seguidos de neoplásicos, metabólicos, hematológicos y congestivos.  La herramienta más útil para llegar al  diagnóstico final es la biopsia hepática, seguida de biopsia de medula ósea y tamiz metabólico. 2, 6, 7

Se estima que se requiere un tiempo aproximado de 23 días para establecer el diagnóstico final y un promedio de 22 exámenes realizados. Los pacientes que permanecen sin diagnóstico varían del 7.0% al 9.5%. 2, 7

En el año de 1991 Sotelo publicó la experiencia del Hospital Infantil de Sonora en 63 niños con hepatoesplenomegalia de origen desconocido en un periodo de diez años, este trabajo dio origen al abordaje diagnòstico en tres fases: La fase I, que corresponde a estudios básicos de laboratorio; la fase II, que incluye cultivos, estudios inmunológicos y de gabinete y fase III que corresponde a estudios de serología viral, biopsias y estudios especializados. En este trabajo también se propone la clasificación de los pacientes con hepatoesplenomegalia de acuerdo a su causa en 5 grupos: infecciosa, neoplásica, hematológica, congestiva y metabólica. 7

Trejo y cols., intentaron construir una guía clínica para establecer el diagnóstico etiológico de hepatoesplenomegalia en niños. En este estudio se toman a la fiebre y la anemia para establecer 4 grupos principales: a) Hepatoesplenomegalia y fiebre, b) Hepatoesplenomegalia y anemia, c) Hepatoesplenomegalia con fiebre y anemia; y c) Hepatoesplenomegalia sin fiebre y anemia. Con la utilización de esta clasificación se logró el diagnóstico hasta en el 83% de los casos y se redujo el tiempo para realizar el diagnóstico en un 50%.3

En 1998 Bricks reportó una serie de 89 niños con hepatoesplenomegalia en un hospital de Sao Paulo Brasil, en un periodo de 3 años. En este estudio los niños con hepatoesplenomegalia fueron agrupados en 2 grandes grupos: 1) Niños con ligero incremento en el tamaño de hígado y/o bazo, sin signos y síntomas de enfermedad grave, en los cuales el problema  se resolverá en menos de 2 meses; y 2)  Niños con aumento importante o alteración de la consistencia de hígado y/o bazo, con otros signos y síntomas que sugieren enfermedades crónicas. En el primer grupo los problemas más frecuentes encontrados fueron anemia y enfermedades infecciosas y el pediatra general puede encontrar el diagnostico con pocos exámenes, pero en el segundo grupo es necesario referirlos a sub especialistas para ampliar el espectro del abordaje.6

B I B L I O G R A F I A

1.- Walker WA, Mathis RK. Hepatomegalia. Enfoque al diagnóstico diferencial. Pediatr Clin North Am 1975; 22: 935-48.

2.- Loredo AA, Mata QL, Carvajal RL. Hepatoesplenomegalia de etiología desconocida: abordaje  clínico para su diagnóstico en 57 casos. Bol Med Hosp  Infant Mex 1989; 46: 41-6.

3.-  Trejo JA, Soria SN, Garduño EJ. Construcción y validación de una guía clínica para el diagnóstico etiológico de hepatoesplenomegalia en niños. Bol Med Hosp  Infant Mex 1995; 52: 160-67.

4.- Gutiérrez JC, Pavón BP.  Hepatoesplenomegalia. Protocolos  diagnósticos y terapéuticos en pediatría. Asociación Española de Pediatría. http://www.aeped.es/protocolos/hepatologia/index.htm

5.- Wolf AD, Levine JE. Hepatomegaly in neonates and Children. Pediatr  Rev 2000; 21: 303-10.

6.- Bricks LF, Cocozza AM. Experience in the evaluation of children with hepatosplenomegaly at a teaching ambulatory, Sao Paulo, Brazil. Rev Inst Med Trop S. Paulo 1998; 40: 269-75.

7.- Sotelo CN. Hepatoesplenomegalia de origen  desconocido. Estudio de 63 casos. Gac Med  Mex 1991; 127: 321-26.

8.- Wilkins BS. The spleen. Br J Haematol 2002; 117: 265-74.

9.- Grover SA.; Barkun AN, Sackett DL. Does this patient have splenomegaly?. JAMA  1993; 270: 2218-21

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