Infección por Candida. Candidiasis y Candidemia. Diagnóstico y Factores de Riesgo.

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La candidiasis (o candidosis) es la micosis cosmopolita oportunista más frecuente, que tiene tropismo por mucosas, piel, uñas y tejidos profundos, es causada por un hongo levaduriforme del genero Candida. Esta forma parte de la microbiota del humano, que habita la piel, mucosas, tracto respiratorio y digestivo.

Para causar enfermedad, se requieren de factores de oportunismo entre los que destacan: prematurez, desnutrición, neoplasias, inmunodefiuciencias, tratamientos con inmunosupresores o con antibióticos de amplio espectro por tiempos prolongados.

La gravedad de esta patología está en función de la forma clínica y de los factores predisponentes. Las candidiasis superficiales, generalmente tienen un buen pronóstico, no así las sistémicas.

Los pacientes que presentan candidemia tienen mal pronóstico en comparación con aquellos que presentan bacteriemias nosocomiales.

La candidemia se define como la presencia en sangre de Candida spp. evidenciada mediante el aislamiento del agente en el hemocultivo. Existen tres formas clínicas de presentación: a) candidiasis diseminada aguda, b) candidiasis diseminada crónica, c) candidemia transitoria.

La candidemia se considera actualmente la cuarta causa de infección en la mayoría de las Unidades de Cuidados Intensivos.

Las infecciones por Candida spp. son una importante causa de mortalidad y morbilidad en pacientes críticos. La detección rápida de la presencia de la levadura en sangre y otros tejidos es un objetivo que recientemente se intenta abordar aplicando distintos métodos moleculares de diagnóstico.

El hemocultivo, aunque se considera el estándar de oro para el diagnostico de candidemia, requiere de varios días para el establecimiento del diagnóstico específico. Dado que existe retraso, poco aislamiento y baja sensibilidad para el diagnóstico, se requiere de métodos más rápidos, sensibles y específicos que permitan el diagnóstico temprano y confiable de este tipo de infecciones.

La positividad del hemocultivo depende de varios factores como: el número de levaduras por mililitro en sangre durante la fungemia, la viabilidad de las levaduras una vez iniciada terapia antifungica, el número de muestras cultivadas y la forma clínica de presentación.

Los métodos convencionales basados en el cultivo, tienen una sensibilidad estimada de un 15 a 50% y necesitan un mínimo de 48 a 72 horas para ofrecer un diagnóstico.

Actualmente están en desarrollo y en proceso de validación una serie de técnicas diagnósticas independientes del cultivo, que permitirían la instauración de un tratamiento precoz o adelantado.

La infección fúngica no suele ofrecer manifestaciones clínicas definidas que permitan establecer el diagnostico.

Las manifestaciones más frecuentes son similares a la sepsis bacteriana, incluye fiebre persistente, hipotermia e inestabilidad hemodinámica. Los datos clínicos de la enfermedad no son específicos; muchas de estas infecciones por lo común se presentan en pacientes críticamente enfermos, en quienes se hace imperante el rápido reconocimiento del agente patógeno para el adecuado manejo.

Existen diversos factores de riesgo para el desarrollo de candidemia, a mayor número de ellos, mayor es la probabilidad de desarrollar infección por Candida. Dentro de estos factores de riesgo destaca el uso de antibióticos de amplio espectro el cual está presente prácticamente en el 100% de los pacientes.

Se han realizado diversos trabajos para tratar de establecer los factores de riesgo para candidemia, y las escalas para el diagnóstico clínico de la misma, sin que hasta el momento se pueda establecer el diagnóstico de sepsis por Candida mediante la clínica, siendo necesario el diagnóstico microbiológico.

Una de la pruebas para el diagnóstico de candidemia es la PCR (reacción en cadena de polimerasa). Cualquiera de los métodos basados en biología molecular han mostrado mayor rapidez que los convencionales que precisan el crecimiento in vitro de la levadura.

Las técnicas de diagnóstico de laboratorio basadas en métodos de amplificación genómica, como la PCR, pueden resultar una alternativa rápida y más sensible que los métodos convencionales de cultivo, para la detección temprana de candidemia en pacientes críticos. Presentan una sensibilidad que va del 73 al 100% y una especificidad del 72 al 100%, capaz de detectar genero y especie de Candida.

Otra prueba consiste en la detección de antígeno polisacárido de Candida (manano) por técnica de aglutinación con partículas de látex, recubiertas de un anticuerpo monoclonal de rata EBCA-1 dirigido contra los oligomanósidos de Candida spp., detecta cantidades de manano en suero mayores de 2.5 ng/ml.

La sensibilidad de la detección de antígeno varía desde un 25 a 65%, dependiendo de varios factores, entre ellos el tiempo de toma de la muestra, generalmente el antígeno es detectable en sangre en etapas tempranas de la enfermedad, antes de la aparición de anticuerpos séricos. Otro factor es el estado inmunológico del paciente, ya que en los inmunocomprometidos hay mayor posibilidad de detectar antígeno contra Candida debido a la pobre respuesta inmunológica para desarrollar anticuerpos. La presencia de antígenos contra candida es un indicador especifico de enfermedad invasiva, con una especificidad del 100%.

REFERENCIAS:

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