Los Antibióticos no son Mágicos

Cuando se introdujeron los antibióticos hace ya un poco más de 7 décadas el pensamiento de los médicos de aquel entonces fue  que nadie más iba a morir por una infección,  no tendría que pasar mucho tiempo para que se dieran cuenta que estaban muy equivocados,  así por ejemplo la penicilina, la cual fue descubierta accidentalmente por Alexander Fleming en 1928  al estar trabajando con cepas de Staphylococcus aureus y posteriormente introducida al mercado en 1942, solo bastaron 2 años del uso de penicilina para que los S. aureus alguna vez  100% sensibles a la penicilina mostraran las primeras resistencias, de tal suerte que al día de hoy prácticamente todos los S. aureus son resistentes a la penicilina.

Si bien las resistencias bacterianas  son un grave problema que se ve a lo largo de todo el mundo, solo podremos hablar de resistencia bacteriana cuando contemos con el aislamiento bacteriano y su sensibilidad, lo cual sucede en el menor de los casos.  Así antes de pensar que nuestro paciente no mejora por que tiene una infección por bacterias multirresistentes habrá que tener en consideración otras situaciones antes que esta.

Lo primero que hay que tener en mente es que los antibióticos no son antipiréticos como muchos médicos lo creen. Fiebre no es sinónimo de infección, el hecho que un paciente tenga fiebre no quiere decir que necesite un antibiótico o si ya tiene uno que este se deba cambiar por otro. Existe  una infinidad de causas de fiebre incluyendo la administración de antibióticos, así si un paciente con una posible infección persiste febril tendremos que pensar si la fiebre es de origen infeccioso o tiene alguna otra situación que le este provocando fiebre (medicamentos, antibióticos, cirugías, traumas, cáncer, enfermedades autoinmunes,  etc.) y si es de origen infeccioso pensar en otra etiología que no responda a antibióticos como viral, micótica o parasitaria. Hay infecciones como la endocarditis donde es de esperar que la fiebre pueda persistir hasta 10 días sin que esto signifique que el paciente no está respondiendo al tratamiento antibiótico.

La segunda posibilidad es que nuestro proceso infeccioso requiera algo mas el uso de antibióticos para curar, tal es el caso de los abscesos o colecciones que tengan que ser drenadas, infecciones asociadas a dispositivos como catéteres que tengan que ser retirados.

Los antibióticos por si solos no capaces de curar un proceso infeccioso, requiriendo siempre del sistema inmunitario (complemento, neutrofilos, anticuerpos, etc.) para el control de una infección, así pues un paciente inmunocomprometido  por ejemplo con anemia aplásica o leucemia cursando con neutropenia difícilmente curará de un proceso infeccioso grave si no recupera su cuenta de neutrofilos.  De ahí que en ocasiones la sensibilidad in vitro difiera de la sensibilidad in vivo, un paciente puede curar de una infección pese a tener una bacteria con un antibiograma que muestre resistencia al antibiótico administrado gracias a la acción de su sistema inmunitario y visceversa.

El que un paciente tenga antibióticos no va a evitar que el paciente se infecte como lo creían los médicos de los años 50´s (y algunos en la actualidad), los antibióticos no sustituyen ninguna medida de higiene, asepsia o antisepsia.

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Espinoza VH. Infectologia Pediatrica [Blog Internet]. México: Victor H. Espinoza. 2010 Nov – [citado Año / Mes / dia ]. Disponible en: http://www.infectologiapediatrica.com/blog/?p=301

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